नमस्ते

viernes, 26 de octubre de 2007

I CHING

El Libro de los Cambios


El porvenir es tan irrevocable

como el rígido ayer.

No hay una cosa que no sea una letra silenciosa

de la eterna escritura indescifrable

cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja

de su casa ya ha vuelto.

Nuestra vida es la senda futura y recorrida.

El rigor ha tejido la madeja.

No te arredres. La ergástula es oscura,

la firme trama de incesante hierro,

pero en algún recodo de tu encierro

puede haber una luz, una hendidura.

El camino es fatal como la flecha.

Pero en las grietas, está Dios que acecha.

Para una versión del I Ching

Jorge Luis Borges


Con 6.000 años de antigüedad, sobreviviendo a través de la tradición oral, tallas en caparazones de tortugas, papel de arroz y llega hasta nuestros días, este libro sagrado: I Ching.

El I Ching o Libro de las Mutaciones, es el único de los cinco grandes libros canónicos de China, que sobrevivió a la quema decretada por el tirano Ch'in Shih Huang Ti, en el año 213 A.C. Fue el origen de las matemáticas, la astronomía, la medicina, la ciencia, y las artes en la antigua China, no sólo es la esencia y el centro de su cultura, sino también un libro que explicaba las reglas del cambio en el Cosmos (el orden en las cosas) y el equilibrio en la naturaleza. Es quizás el libro más antiguo de la humanidad.

El Ching relata la naturaleza cambiante del universo a través de la interacción de ocho figuras llamas Trigramas, la cuales conforman el Pa Kua.

Los Trigramas son símbolos del movimiento cíclico de la vida, cada uno representando una fase, un orden de ese ciclo. Son esencias universales. Los Trigramas son representados por tres líneas, enteras para yang y partidas para Yin, la línea inferior simboliza la vía de la Tierra, la segunda en el medio, la vía del Hombre y la tercera, al tope, la vía del Cielo.

Pa, significa ocho y Kua, “colgado”, es decir, son los ocho aspectos del Tao, colgados del Cielo, inmutables, estáticos y eternos. Los Trigramas cobran vida y comienzan a transformarse en la medida que comienzan a relacionarse, dando lugar a los 64 Hexagramas, indicando la esencia verdadera de la vida, el movimiento, el cambio.

El nombre tal como figura en los libros de nuestro acceso, se corresponde con la traducción Chou I, en honor al rey Chou Wen Wang y su hijo el duque de Chou, a quienes se les atribuye el texto escrito del I Ching, aunque la leyenda otorga el descubrimiento a Fu Shi, héroe mítico de los origenes de China.


Es la traducción al nombre con el se lo refiere, I Ching, que significa I, “cambio y no cambio”, y, Ching “sagrado”, es decir, el cambio como cualidad fundamental de la vida y el no cambio en representación de lo eterno, el espíritu, el Tao.

También esto es expresado por el Tai Chi, símbolo de la unidad y la polaridad universal. Donde el círculo es la representación de lo perfecto, el vacío. Dentro del círculo la polaridad, el Yin y el Yang, las fuerzas terrenales, oscuras, y femeninas, que se alternan y complementan con las fuerzas celestiales, luminosas y masculinas, cada una de ellas albergando dentro de sí, el germen de su opuesta complementaria.



Como vemos en la anterior figura del Tai Chi surge el Pa Kua, donde cada Trigrama representa un aspecto de la fuerza originaria.
A continuación describiremos los atributos de cada uno de los Trigramas:

Ch´ien / Lo Creativo / El Cielo

Pleno de fuerza es el movimiento del Cielo.
Así el noble se hace fuerte e infatigable.

Kung Tse dice al respecto: “Grande en verdad es la fuerza original de lo Creativo, to-dos los seres le deben su comienzo. Y todo el cielo esta compenetrado de esta fuerza.”

El signo se compone de tres trazos no partidos. Los trazos no partidos corresponden a la protoenergia o energía primaria, luminosa, fuerte, espiritual, activa. El signo es total y uniformemente fuerte en su naturaleza. Puesto que no lo afecta ninguna debilidad, es, en si mismo, de acuerdo con su cualidad intrínseca, la fuerza, la energía. Su imagen es el cielo. La fuerza, la energía, se representa como entidad no condicionada por determina-das circunstancias espaciales. Se la concibe por lo tanto como movimiento. Debe considerarse como fundamento de este movimiento el tiempo. Así, pues, el signo involucra también el poder del tiempo y el poder de la perseveración en el tiempo, de la duración.

Se expresa en el signo la fuerte acción creativa de la divinidad. Aplicando el signo al mundo humano; representa al hombre sabio, conductor de hombres, que con su fuerza despierta y desarrolla en otros su esencia mas elevada. El gran hombre en camino hacia el éxito. Son las ideas creativas y su fuerza de realización.

Sus cualidades son:

Lo propicio, la justicia, la creación de lo que corresponde a la esencia.

La perseverancia, sabiduría, rectitud y firmeza, reconocimiento de las leyes del tiempo, duración. El tiempo como medio para la realización de lo posible.

La elevación mediante el amor.

El logro, como la expresión del amor que la lleva al éxito.

La fuerza, la integridad y la lucha por eliminar a conciencia todo lo degradante, todo lo vulgar de su espíritu.


K´un / Lo Receptivo / La Tierra

Cuando el noble ha de emprender algo y quiere avanzar, se extravía; más si va en seguimiento encuentra conducción.

Todas las líneas que componen el signo son trazos partidos. La línea partida correspon-de al principio primario umbrío, blando, receptivo del Yin. La cualidad intrínseca del signo es la entrega ferviente, su imagen es la tierra. Es la perfecta pieza complementaria de lo Creativo, su contraparte, no lo opuesto; una complementación y no una hostiliza-ción. Es la naturaleza frente al espíritu, la tierra frente al cielo, lo espacial frente a lo temporal, lo femenino maternal frente a lo masculino paternal. Empero, el fundamento de esta contraparte, aplicado a circunstancias humanas, se encuentra no sólo en las rela-ciones entre el hombre y la mujer, sino también entre el príncipe y el ministro o el padre y el hijo: más aún, hasta en los individuos se halla esta dualidad en la coexistencia de lo espiritual con lo sensual.

No obstante, no puede hablarse de un verdadero dualismo, pues entre ambos signos sub-siste la relación de una clara jerarquía. Desde luego, lo Receptivo en sí mismo es tan importante como lo Creativo. Pero merced a la cualidad de la entrega ferviente queda señalada la posición de esta fuerza primaria frente a lo creativo: debe quedar bajo la guía de lo creativo, recibiendo su estímulo, y así su efecto será venturoso. Únicamente cuando esta fuerza sale de su posición y pretende colocarse junto a lo creativo en igual-dad de condiciones, se torna maligna. Surge en este caso el antagonismo y la lucha co-ntra lo Creativo, de consecuencias desventuradas para ambas partes.

Lo Receptivo designa la realidad espacial frente a la posibilidad espiritual de lo creati-vo. Es cuando lo posible se vuelve real y lo espiritual se torna espacial, lo que indica cierta restricción, los límites de la materia.

Su riqueza consiste en el hecho de alimentar a todos los seres y su grandeza en el hecho de otorgar belleza y magnificencia a todas las cosas. Da así origen a la prosperidad de todo lo viviente. Mientras que lo Creativo engendra las cosas, éstas son paridas por lo Receptivo.

Es la extensión espacial y la firmeza con que ésta sostiene y mantiene todo lo que vive y actúa.

Es el hombre sabio que se deja conducir de acuerdo con la situación dada. Sabe que depende de otras fuerzas y que se espera que rinda frutos. Adopta frente al destino una actitud de entrega y encuentra la conducción que le corresponde. Se deja guiar, y deduce de las circunstancias qué es lo que se espera de él, y obedece este señalamiento del des-tino. Colabora con otros para que las ideas se conviertan en realidad. Cultiva su carácter haciéndolo amplio, sólido y capaz de dar sostén de modo que pueda portar y soportar a los hombres y las cosas.


K´an / Lo Abismal / El Agua

El agua fluye ininterrumpidamente y llega a la meta. Si eres veraz, tendrás logro en tu corazón, Y lo que hicieres tendrá éxito.

El trigrama K´an significa el precipitarse dentro de algo. Un trazo Yang se ha precipi-tado cayendo entre dos trazos Yin y es encerrado por éstos como el agua en la hondona-da de un valle. Es el hijo del medio. Lo Receptivo ha logrado el trazo medio de lo Creativo y así se engendra K´an. Como imagen es el agua, vale decir el agua llega desde arriba y se pone en movimiento sobre la tierra, en ríos y correntadas, y origina toda la vida en la tierra.

Aplicando al hombre representa el corazón, el alma encerrada en el cuerpo, lo luminoso contenido en el interior de lo oscuro, la razón. El nombre del signo, lo Abismal, connota peligro. Con ello el signo se encarga de señalar una situación objetiva a la cual es necesario acostumbrarse, y no una subjetiva actitud mental. Pues el peligro en cuanto actitud mental subjetiva bien equivale a intrepidez o bien a una astuta perfidia. Por eso el peligro también se simboliza como hondonada o quebrada, esto es, como un estado en el que uno se halla como el agua en una quebrada, de la cual se logra salir como el agua si se adopta una adecuada conducta.

El agua da un ejemplo para la conducta correcta frente al peligro. Fluye y fluye y rellena todos los lugares por los que pasa hasta sus bordes y nada más; no retrocede ante ningún sitio peligroso, ante ninguna caída, y nada le hace perder su índole propia esencial. En todas las circunstancias permanece leal en si misma.

Así la veracidad hace que en circunstancias difíciles uno perciba interiormente, con el corazón, el fondo de la situación. Y una vez que se ha llegado a ser interiormente dueño de la situación, fácilmente se logrará por sí mismo que las acciones exteriores se vean acompañadas por el éxito. En cuestiones de peligro se trata de poseer la necesaria es-crupulosidad que ayude a despachar realmente todo lo que debe hacerse, y de tener asi-mismo la posibilidad de avanzar para no perecer por quedarse uno en medio del peligro.

Mediante una aplicación activa, el peligro puede adquirir una importante significación en cuanto a medida de protección. Así el cielo posee una altura peligrosa que lo protege contra todo intento de intervención. Así la tierra posee montañas y aguas que con sus peligros separan s los países. Asimismo los soberanos utilizan el peligro como medida de defensa con el fin de protegerse de los ataques que vienen de afuera y de los distur-bios que vienen de adentro.

El agua alcanza su meta fluyendo sin interrupción. Rellena todo hueco antes de seguir fluyendo. Lo mismo hace el hombre noble. Él estima como valioso que el camino del bien se convierta en una cualidad firme de su carácter, que no sea cosa casual y aislada. También en la enseñanza brindada a otros, todo es cuestión de ser consecuente, pues únicamente por la repetición la materia se convierte en propiedad del que aprende.


Li / Lo Adherente / El Fuego

La claridad se eleva: la imagen del fuego. Así el gran hombre alumbra, perpetuando esta claridad, las cuatro regiones cardinales del mundo. Lo adherente. Es propicia la perseverancia, Pues aporta el éxito.

El signo Li significa “estar adherido a algo”, “estar condicionado”, “basarse en algo”, “claridad”. Una línea oscura está adherida a un trazo claro arriba y a otro igual abajo: la imagen de un espacio vacío entre dos trazos fuerte, por lo cual éstos se vuelven claros. Es la hija del medio. Lo Creativo ha acogido dentro de sí la línea central de lo Receptivo y así se engendra en Li. Como símbolo es el fuego. El fuego no tiene forma definida, sino que adhiere a las cosas que arden y así brilla en su claridad. Como el agua desciende desde el cielo, así el fuego asciende llameante desde la tierra. Mientras que K´an simboliza el alma encerrada en el cuerpo, Li simboliza la naturaleza en su radiante transfiguración.

Lo oscuro adhiere a lo luminosos y perfecciona así la claridad de lo luminoso. Lo claro, al irradiar la luz, requiere la presencia de lo perseverante en su interior, para no quemar-se del todo y entrar en condiciones de iluminar en forma duradera. Todo lo que expande luz en el mundo, depende de algo a lo cual quedar adherido para poder alumbrar de un modo duradero.

Así el sol y la luna adhieren al cielo; los granos, las hierbas y los árboles adhieren a la tierra. Así la doble claridad del hombre predestinado adhiere a lo recto, y por consi-guiente es apto para modelar al mundo. El hombre que permanece condicionado en el mundo y no es independiente, al reconocer este condicionamiento y al entrar en depen-dencia de las fuerzas armoniosas y benignas del orden universal, obtiene el éxito. Me-diante una esta voluntaria y dócil dependencia logrará una claridad nada hiriente y en-contrará su puesto en el mundo.

Este signo representa al sol en un cielo diurno, es decir la actividad solar. Con ello se alude a la acción temporal de la luz. El gran hombre continúa en el mundo humano la obra de la naturaleza. En virtud de la claridad de su ser hace que la luz se extienda cada vez más en el interior de la naturaleza humana.


Chen / Lo suscitativo, La Conmoción / El Trueno

La conmoción aterra a cien millas, y él no deja caer el cucharón sacrificial ni el cáliz Así el noble, bajo temor y temblor, rectifica su vida y se explora a sí mismo

El signo Chen es el hijo mayor, quien se adueña del mando con energía y poder. Un trazo yang se genera por debajo de dos trazos yin y asciende con poderío. Es un movimiento tan vehemente que provoca terror. Aquí sirve de imagen el trueno que irrumpe desde las entrañas de la tierra causando temor con su conmoción.

La conmoción que se levanta desde el interior de la tierra a causa de la manifestación de Dios, hace que el hombre sienta temor, pero este temor ante Dios es algo bueno, pues su efecto es que luego puedan surgir el regocijo y la alegría.

Si uno ha aprendido interiormente que es el temor y el temblor, se siente seguro frente al espanto causado por influjos externos. Aun cuando el trueno se enfurece al punto de aterrar a través de cien millas a la redonda, permanece uno interiormente tan sereno y devoto que no incurre en una interrupción el acto del sacrificio. Tan honda seriedad interior, que hace que todos los terrores externos reboten impotentes sobre ella, es la disposición espiritual, que debe tener el hombre sabio, permanece siempre en actitud de veneración ante la aparición de Dios, pone orden en su vida y escruta su corazón inda-gando si acaso, secretamente, hay algo en él que esté en contradicción con la voluntad de Dios. De tal modo, el temor devoto es el fundamento de la verdadera cultura de la vida.


52. Ken / El Aquietamiento /La Montaña

Montaña, la imagen del aquietamiento. Así el noble no va en sus pensamientos más allá de su situación. Aquietamiento de su espalda De modo que él ya no siente su cuerpo.

La imagen del signo es la montaña, el hijo menor de Cielo y Tierra. Lo masculino se halla arriba, sitio donde ambiciona estar de acuerdo con su naturaleza, lo femenino está abajo, hacia donde conduce la orientación de su movimiento. De este modo hay quietud, puesto que el movimiento ha alcanzado su fin normal.

Aplicado al hombre, se señala aquí el problema que consiste en alcanzar la quietud del corazón. Es sumamente difícil aquietar el corazón. Mientras que el budismo aspira a la quietud es tan sólo un estado de polaridad que siempre tiene por complemento el mo-vimiento. Tal vez las palabras de este texto contengan indicaciones para el ejercicio del yoga.

La verdadera quietud consiste en mantenerse quieto una vez llegado el momento de mantenerse quieto, y en avanzar una vez llegado el momento de avanzar. De esta mane-ra quietud y movimiento están en concordancia con los requerimientos del tiempo y así hay luz en la vida.

El signo representa el fin y el comienzo de todo movimiento. Se menciona la espalda, pues en la espalda se encuentran todos los cordones nerviosos que transmiten el movi-miento. Cuando uno consigue que el movimiento de estos nervios espinales se aquiete, desaparece por así decirlo el yo con sus inquietudes. Ahora bien, una vez que el hombre ha logrado aquietarse así en su interior, puede dirigirse hacia el mundo externo. Ya no verá en él la lucha y el torbellino de los seres individuales, y será dueño de la verdadera quietud necesaria para comprender las grandes leyes del acontecer universal y el modo de actuar como corresponde. El que actúe partiendo de esta posición abisal no cometerá ninguna falta.

El corazón piensa constantemente. Esto no puede cambiarse. Empero, los movimientos del corazón, vale decir los pensamientos, han de limitarse a la situación actual de la vi-da. Todo pensar que trasciende el momento dado tan sólo hiere al corazón.

“para calmar las ansias de lo lejano y futuro, ocúpate aquí y ahora, usando tus aptitudes”
Goethe.


Sun / Lo Suave, Lo Penetrante / El Viento

Viento: La imagen de lo suavemente penetrante. Así el noble difunde sus mandamientos y da cumplimiento a sus asuntos. Lo Suave. Éxito por lo pequeño.

Sun es la hija mayor. Tiene por imagen el viento y la madera, y su atributo es la suavi-dad que, no obstante, penetra como el viento o como la madera con sus raíces.

Lo oscuro, de por sí rígido e inmóvil, se ve disuelto por la penetración del principio lu-minoso, al que se subordina con suavidad y dulzura. En la naturaleza lo que dispersa las nubes acumuladas y da lugar a una serena claridad del cielo, es el viento. En la vida humana, se trata de la penetrante claridad del juicio que aniquila todas las sombrías segundas intenciones. En la vida de la comunidad es el poderoso influjo de una eminen-te personalidad que pone al descubierto y dispersa todas las maquinaciones que huyen de la luz.

La insistente penetración engendra efectos paulatinos y poco aparentes. No es cuestión de obrar recurriendo a métodos violatorios, sino al ejercicio de una interrumpida in-fluencia. Tales efectos llaman menos la atención que aquellos que se obtienen mediante la acción sorpresiva, pero son más persistentes y cabales. A fin de poder obrar de este modo es preciso tener una meta definida: pues únicamente por el hecho de que el insis-tente influjo actúe siempre en una misma dirección puede lograrse algún objetivo.

Lo pequeño es capaz de lograr algo únicamente cuando se subordina a un hombre que posee la facultad de instaurar el orden.

Lo insistentemente penetrante de viento se basa en su acción incesante. Por ella se hace tan poderoso. Recurre al tiempo como medio para su acción. Así también el pensamien-to del soberano debe penetrar en el alma del pueblo. También esto requiere la acción de un constante influjo por medio de la ilustración y el mandamiento. Tan sólo cuando el mandamiento ha penetrado en el alma del pueblo se hace posible una actuación corres-pondiente. Una acción no preparada no hace más que amedrentar a la gente y su efecto es de rechazo.


Tui / Lo Sereno / El Lago

Lago: la imagen de lo sereno. Así el noble se reúne con sus amigos para la discusión y la ejercitación. Lo Sereno. Éxito. Es propicia la perseverancia.

Tui significa la hija menor y tiene por imagen el lago sonriente y su atributo es la ale-gría. La alegría no se funda, como bien podría parecer, en la blandura que se destaca en la línea superior. La cualidad del principio blando, o bien oscuro, no es la alegría, sino la melancolía. Antes bien, la alegría se funda en que en lo interior haya dos trazos fuertes que se manifiestan por mediación de la blandura.

La verdadera alegría se basa pues en la condición de que por dentro haya firmeza y fuerza, y en que estas cualidades, hacia afuera, se presenten con suavidad y dulzura.

El ánimo alegre es contagioso, por lo tanto tiene éxito. Pero la alegría requiere como fundamento la constancia, con el fin de que no degenere en algo indominable. En el corazón han de morar la verdad y la fortaleza, mientras que en el trato, a la luz del día y hacia afuera, debe aparecer la dulzura. De este modo adoptará uno la actitud correcta frente a Dios y los hombres y así podrá lograr algo. Por el mero amedrentamiento, sin dulzura, puede en ciertos casos lograrse algún resultado momentáneo, pero no será du-radero. Cuando, en cambio, uno conquista los corazones de los hombres gracias a su amabilidad, el efecto será, que ellos asuman de buen grado todas las circunstancias pe-nosas, más aún, que no se arredren ni siquiera ante la muerte. Tan grande es el poder que la alegría ejerce sobre los hombres.

El saber ha de ser una energía refrescante, vivificante, y únicamente puede llegar a serlo en el trato estimulante entre amigos de ideas afines, con los que uno platica y se ejercita en la aplicación de las verdades vitales. Así el saber adquiere múltiples aspectos y cobra una serena liviandad.

Los 64 Hexagramas:

Quien conoce a los otros tiene inteligencia.

Quien se conoce a sí mismo es sabio.

Quien triunfa sobre los otros, es fuerte.

Quien triunfa sobre sí mismo, es poderoso

Quien se conforma con lo que tiene, es rico.

Quien sabe perseverar, es firme.

Quien sabe permanecer, es estable

Quien muere más no perece,

disfruta de larga vida.

Lao Tze. Tao Te Ching

Pronunciación y traducción en orden por columnas (de izquierda a derecha):
1. xie tian xie di: gracias al Cielo y a la Tierra, gracias a Dios.
2. you yu tong zhi men de gong tong nu li: gracias a los esfuerzos mancomunados de los camaradas
3. tuo nin de fu: gracias a Ud.