नमस्ते

sábado, 29 de marzo de 2008

VICTORIA, ENTRE RIOS, ARGENTINA


En este artículo quiero invitarlos a conocer un lugar, que yo misma conocí este fin de semana pasado, un lugar altamente especial por muchas razones...


Victoria es una ciudad del sudoeste de la provincia de Entre Ríos en la Argentina. Se encuentra a 60 km de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina) comunicada con ésta mediante la ruta nacional 174 que cruza el Puente Nuestra Señora del Rosario y un complejo de 12 puentes más pequeños. Esta vía de comunicación concesionada se habilitó en 2003, se denomina en su conjunto Conexión Vial Rosario-Victoria sobre el río Paraná,y permite la conexión más directa entre Chile y Brasil (ruta eje del Mercosur).

A unos pocos kilometros del pueblo de Victoia, sobre la ruta provincial Nº11, se encuentra la Abadía Benedictina del Niño Dios, fundada por monjes benedictinos llegados de Belloc, Francia, en 1899. Es de gran importancia en la ciudad, no sólo como lugar histórico sino también como fuente económica de impacto turístico, ya que la orden Benedictina que habita la Abadía, produce su propia línea de productos fitoterapicos y comestibles "Monacal". Dentro del recinto también se realizan retiros espirituales, en los que el visitante puede meditar disfrutando del amplio jardín que se ubica en el costado este de la nave principal.


Desde tiempo inmemorial en estas tierras vivían los indio minuanes, cuyo asentamiento se cree duró hasta mediados del siglo XVIII. Su desaparición y paralela ocupación en forma irregular por otros grupos, en las cercanías del Cerro La Matanza, rememora la cruenta lucha por subsistir de los minuanes contra los españoles. Es allí hacia donde cabalgamos al atarceder.



En el año 1831 se promulgó el decreto que cambiaría su nombre original La Matanza por Villa Nuestra Señora de Arnazazú, o simplemente Victoria. Los vestigios mas antiguos de la ciudad se encuentran en la zona conocida como el Quinto Cuartel.


Nos alojamos en el Molino Resort & Spa, emplazado en un viejo molino harinero que fue construido en 1873, mediante el esfuerzo de inmigrantes europeos. Actualmente bellamente restaurado como complejo hoterelo, y enmarcado por un ambiente natural que le trasnmite una relajante sensación de paz, ya que a su lado corre un arroyo de cascadas, llamado El Ceibo, el cual se pierde en la espesura de un frondoso bosque autóctono.


Destrás del molino se encuentra el Parque Gaucho...


donde se ubica la huerta orgánica que provee las hortalizas para las delicias culinarias que prepara el resto del hotel, como este manjar de rolls de Raya con saltado de vegetales...


También tuvimos oportunidad de visitar el Museo del Ovni, donde la Sra. Silvia Simondini dictó una charla informativa del tema relatando la historia de los objetos pertenecientes al museo, especialmente llama la atención una placa metálica de apariencia bastante común pero con la asombrosa caracteristica de volverse translucido al tomarle una fotografia, mencionó también el hecho de los avistamientos de luces nocturnas que danzan sobre el rio Paraná.


Después de esta agradable presentación de un riconcito de patria añorado, adjunto la triste realidad de los argentinos para estos dias, afortunadamente para mi no me tocó esperar en los muchos cortes de ruta que tuvieron lugar en todo el país por el reclamo del sector agropecuario en protesta hacia el gobierno por los altos costos de las retenciones impositivas que se proponen implementar. Pero esta no fue mi tristeza para con el campo, si no el contemplar en el camino de retorno todos los campos que bordean la ruta con infinitas plantaciones de soja y la publicidad de "Round Up", la marca de la soja trasgénica... Estos son los altos costos que pagamos todos a nivel mundial, ya no económicos, sino humanitarios...